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  • Dpto. Editorial

¿ Cómo vemos el color ?

Actualizado: 31 de ene de 2019







Newton observó que el color no es inherente a los objetos. En realidad, la superficie de un objeto refleja algunos colores y absorbe todos los restantes. Nosotros percibimos únicamente los colores reflejados.

Así, el rojo no está "en" una manzana. La superficie de la manzana refleja las longitudes de onda que vemos como rojas y absorbe todas las restantes. Un objeto parece blanco cuando refleja todas las longitudes de onda y parece negro cuando dicho objeto las absorbe todas.

El color está formado por rojo, verde y azul claro. El rojo, el verde y el azul son los colores primarios aditivos del espectro de colores. La combinación de cantidades equilibradas de rojos, verdes y azules claros produce también un blanco puro. Todos los colores del espectro visible se pueden producir variando la cantidad de rojo, verde y azul claro.

La retina, considerada parte del propio cerebro, está recubierta de millones de células fotosensibles, algunas con forma de bastones y otras con forma de conos. Estos receptores procesan la luz y la convierten en impulsos nerviosos, que son proyectados a la corteza cerebral a través del nervio óptico.




¿Alguna vez se ha preguntado por qué su visión periférica es menos aguda y colorida que su visión frontal?


Eso es debido a los conos y los bastones. Los bastones (o bastoncillos) se concentran fundamentalmente alrededor del borde de la retina. Hay más de 120 millones de estos bastones en cada ojo. Básicamente, los bastones transmiten información en blanco y negro al cerebro. Dado que los bastones son más sensibles a la luz tenue que los conos, usted pierde una buena parte de la visión en color en condiciones de luz difuminada y su visión periférica se vuelve menos colorida. Esta es la función de los bastones: permiten ajustar su visión cada vez que entra en una sala oscura.

Los conos se concentran en la parte central de la retina, con una menor cantidad en las zonas periféricas. Seis millones de conos en cada ojo transmiten los niveles más elevados de intensidad de luz, creando la sensación de color y agudeza visual. Existen tres clases de conos: los que son sensibles a la luz roja, los sensibles a la luz azul y los sensibles a la luz verde. Estas células, que trabajan en conexión con las células nerviosas, proporcionan al cerebro la información que necesita para interpretar y dar nombre a los colores.

El ojo humano es capaz de percibir más variaciones en colores cálidos que en colores fríos. Esto sucede porque casi 2/3 de los conos procesan las longitudes de onda largas (rojos, naranjas y amarillos).


Alrededor del 8% de los hombres y el 1% de las mujeres presentan algún tipo de anomalía en la percepción de los colores.

La mayoría de las personas con deficiencias en la percepción del color no son conscientes de que los colores que perciben como idénticos son distintos para otras personas. Muchas de estas personas siguen percibiendo el color, pero determinados colores se transmiten al cerebro de un modo distinto.

La alteración más común es el dicromatismo rojo-verde; las personas que lo sufren no pueden establecer la diferencia entre los colores rojo y verde. Hay anomalías que afectan a otros pares de colores. Es muy poco frecuente encontrar personas con daltonismo completo.

Las aves, los peces y muchos mamíferos perciben el espectro completo. Algunos insectos, especialmente las abejas, son capaces de ver los colores ultravioletas que son invisibles al ojo humano. De hecho, el camuflaje gracias al color (uno de los mecanismos favoritos de supervivencia de la naturaleza) depende de la capacidad del depredador de distinguir los colores.

El camuflaje pretende engañar al depredador igualando el color de la presa. Hasta hace poco, se pensaba que los perros no podían percibir ningún color. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que los perros son capaces de diferenciar entre el rojo y el azul y que incluso pueden detectar diferencias sutiles en algunos tonos de azul y violeta.


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