Comercio electrónico y embalajes: ¿el tándem perfecto?



No pasa ni una sola semana sin que nos encontremos noticias sobre novedades en el sector del comercio electrónico. Se estima que en 2017, 1660 millones de personas en todo el mundo adquirieron productos en línea. Esta tendencia está creciendo a un ritmo frenético y se está ampliando con nuevos productos que hasta ahora se mantenían principalmente en el ámbito del comercio minorista tradicional, como los alimentos congelados o la decoración de hogar.


Durante 2017, la cifra de ventas globales al por menor ascendió a 2,3 billones de dólares y las previsiones apuntan a un crecimiento de hasta 4,48 billones de dólares en 2021 (1). Se espera que la cuota de mercado del comercio electrónico en 2018, como porcentaje de todas las ventas al por menor, se incremente hasta el 11,9% —en comparación con el 3,5% de hace una década (2).


Hay quien dice que no habrá que esperar mucho para que el comercio electrónico se convierta en el método de compra habitual para la mayoría de personas. Para la industria del cartón ondulado, este cambio conlleva muy buenas noticias. ¿Forman el comercio electrónico y los embalajes el tándem perfecto? ¿Qué va a necesitar la industria del cartón ondulado para seguir creciendo?



Cuando se refiere al comercio electrónico, las primeras palabras que me vienen a la mente son comodidad y velocidad. ¿En qué se traduce eso para la industria del cartón ondulado?

La producción de embalajes para los canales de comercio electrónico se enfrenta a tres retos principales. En primer lugar, se trata de ser capaz de entregar embalajes a los minoristas con celeridad, nunca van a esperarte para embalar y enviar sus productos.


Los fabricantes que no puedan seguir este frenético ritmo no se considerarán colaboradores fiables para el comercio electrónico. El segundo reto tiene que ver con la calidad. Los embalajes para el comercio electrónico deben ser robustos.


Muchas cajas recorren largas distancias y pasan por distintas manos antes de llegar al buzón o a la puerta de casa del consumidor.


El control de calidad a lo largo de toda la línea de producción es absolutamente imprescindible para evitar desperfectos y quejas de los clientes.


Por último, hay que tener en cuenta que la demanda de embalajes está cambiando constantemente y no resulta fácil de prever.


El comercio electrónico minorista está pidiendo una gama más amplia de formatos y tipos de embalajes.


Eso significa que tu línea de producción debe ser flexible y modular para poder reaccionar a esa demanda en constante cambio.



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