El enemigo invisible de la flexografía: la electricidad estática.

No se ve, apenas se escucha y puede provocar auténticos quebraderos de cabeza en una línea de impresión. La electricidad estática es uno de los problemas más silenciosos de la flexografía, especialmente cuando trabajamos con materiales plásticos.
En una máquina flexográfica, prácticamente todo está en movimiento: bobinas, rodillos, tintas y soportes que circulan a velocidades elevadas. En determinadas condiciones, este movimiento favorece la acumulación de cargas electrostáticas capaces de alterar la producción.
Pero ¿por qué ocurre y cómo podemos evitarlo?
¿De dónde sale la electricidad estática?
La electricidad estática aparece cuando se produce un desequilibrio de cargas eléctricas en la superficie de un material.
En flexografía, uno de los mecanismos más habituales es la electrificación por contacto y separación.
Cuando una película plástica entra en contacto con un rodillo y posteriormente se separa, puede producirse una transferencia de carga eléctrica.
El fenómeno se intensifica dependiendo de factores como:
La naturaleza del material.
La velocidad de producción.
La humedad ambiental.
Las características de los rodillos.
Las condiciones de contacto y separación.
Los materiales aislantes, como el polietileno (PE), el polipropileno (PP) o el poliéster (PET), pueden retener cargas eléctricas en su superficie durante periodos prolongados.
Y aquí empiezan los problemas.
Cinco problemas que puede provocar en impresión
1. Atracción de polvo y partículas
Una película cargada electrostáticamente puede atraer partículas presentes en el ambiente.
Estas partículas pueden acabar depositándose sobre el soporte, provocando defectos de impresión o contaminaciones.
2. Problemas en el bobinado
Las cargas electrostáticas pueden favorecer la adherencia entre superficies y dificultar determinadas operaciones de manipulación y bobinado.
3. Descargas eléctricas al operario
Las conocidas pequeñas descargas al tocar una bobina o una parte conductora pueden indicar acumulación de electricidad estática.
Aunque muchas son leves, no deben considerarse normales ni ignorarse.
4. Alteraciones en procesos posteriores
La electricidad estática también puede afectar operaciones de laminación, corte, manipulación o transformación del material.
5. Riesgo de ignición
Este es el problema más serio.
En instalaciones donde existen atmósferas potencialmente inflamables, una descarga electrostática con suficiente energía puede convertirse en una fuente de ignición.
Por eso, el control electrostático no es únicamente una cuestión de calidad: también es una cuestión de seguridad industrial.
¿Cómo se elimina la electricidad estática?
La solución depende del material, la máquina y las condiciones de producción.
Una de las tecnologías más utilizadas son las barras ionizadoras, que generan iones positivos y negativos para neutralizar las cargas presentes en las superficies.
Su ubicación es fundamental.
Pueden instalarse en puntos estratégicos, como la entrada del material, determinadas zonas de transporte o antes del bobinado.
También resulta importante:
Controlar la humedad ambiental. Los ambientes muy secos pueden favorecer la acumulación de cargas, aunque aumentar la humedad no garantiza su eliminación.
Revisar las conexiones a tierra. Los elementos conductores deben disponer de una puesta a tierra adecuada. Sin embargo, conectar a tierra un rodillo no neutraliza necesariamente la carga retenida en una película aislante.
Mantener limpios los sistemas ionizadores. La contaminación de sus emisores puede reducir considerablemente su eficacia.
Medir antes de actuar. Los medidores de campo electrostático permiten localizar zonas problemáticas y comprobar la eficacia de las medidas correctoras.
Un detalle que muchos impresores pasan por alto
La electricidad estática no tiene por qué generarse únicamente en el cuerpo impresor.
Puede aparecer durante el desbobinado, el transporte del soporte o el rebobinado final.
Incluso una película que entra en la máquina con poca carga puede acumular electricidad a medida que atraviesa diferentes rodillos.
Por eso, instalar una única barra antiestática sin estudiar el recorrido completo del material no siempre resuelve el problema.
La clave está en identificar dónde se genera la carga y dónde resulta necesario neutralizarla.
Conclusión: lo invisible también afecta a la productividad.
En flexografía, solemos prestar especial atención a las tintas, los anilox, las presiones y el registro.
Sin embargo, existen fenómenos menos evidentes que pueden comprometer la calidad y la seguridad de una producción.
La electricidad estática es uno de ellos.
Comprender cómo se genera, medir su presencia y aplicar soluciones adecuadas permite reducir incidencias y mejorar la estabilidad del proceso.
Porque en flexografía, lo que no vemos también puede acabar costándonos dinero.










Comentarios