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Impresión sucia en flexografía: deja de limpiar y empieza a diagnosticar

Foto del escritor: Dpto. Editorial
Dpto. Editorial
hace 3 horas
4 min de lectura

Puntos que aparecen donde no deberían. Pequeñas manchas. Halos. Una trama que empieza limpia y poco a poco se va cerrando.




Normalmente todo acaba dentro del mismo saco: “tenemos impresión sucia”.

Y entonces hacemos lo habitual: paramos, limpiamos la plancha, arrancamos otra vez y la impresión vuelve a salir perfecta.


Bien.

Un rato después, vuelve a aparecer.


Quizá el problema no era que la plancha estuviera sucia. La suciedad podía ser simplemente la consecuencia de otra cosa.


Antes de limpiar conviene mirar exactamente qué está ocurriendo y cómo aparece el defecto. Porque detrás de una impresión aparentemente sucia podemos tener dirty print, dot bridging, dot dipping, ink spitting, tinta seca, contaminación o incluso algún elemento mecánico de la máquina.


¿Es realmente aleatorio?


Esta sería una de las primeras cosas que comprobaría.

¿El punto aparece siempre en el mismo sitio?

Si es así, ya tenemos una pista importante. Pero incluso cuando parece completamente aleatorio merece la pena comprobar si existe alguna repetición.

Medir la distancia entre dos apariciones puede descubrir algo que a simple vista pasa desapercibido. Esa distancia puede coincidir con la circunferencia del anilox, del cilindro impresor, de un rodillo guía o de cualquier otro elemento rotativo.

Y entonces nuestro misterioso punto aleatorio deja de ser tan aleatorio.

Antes de empezar a cambiar cosas:

Observar → medir → buscar repetición.

Parece básico. En máquina no siempre lo hacemos.


Cuando la suciedad aparece en las luces

Si el problema se concentra principalmente en las zonas de luces, debemos considerar el dot dipping.


Los puntos más pequeños de la plancha pueden tener unas dimensiones que les permitan penetrar parcialmente en las aberturas de las celdas del anilox. Si eso ocurre, el punto puede recoger más tinta de la que debería y terminar ensuciando la zona que lo rodea.

Podemos parar y limpiar la plancha.


Funcionará.


Pero no habremos cambiado absolutamente nada en la relación entre el tamaño del punto y la geometría del anilox. Si ése era el origen, probablemente volverá.

Cuando la suciedad se concentra especialmente en las luces, por tanto, no deberíamos mirar únicamente la máquina. También conviene revisar punto mínimo, lineatura y anilox utilizado.


Cuando los puntos empiezan a juntarse


Otra situación diferente es el dot bridging.

La trama empieza correctamente pero los puntos van creciendo o uniéndose hasta formar pequeños puentes entre ellos.


Aquí los sospechosos son varios: volumen de tinta excesivo, anilox poco adecuado para ese trabajo, problemas de dosificación, rasqueta desgastada, secado demasiado rápido o una presión de impresión excesiva.


Y aquí aparece uno de los problemas clásicos cuando intentamos solucionar defectos de impresión:

dos defectos que se parecen pueden tener causas completamente diferentes.

Por eso tocar presión simplemente porque “parece que hay demasiada tinta” puede solucionar algo… o no solucionar absolutamente nada.


Esas pequeñas gotas quizá sean spitting


Hay otro defecto que puede confundirse fácilmente con suciedad: el ink spitting.

En este caso podemos encontrar pequeñas gotas de tinta fuera de las zonas donde deberían estar, especialmente en determinadas aplicaciones con tintas UV.

Aquí la relación entre tinta, anilox y rasqueta es fundamental. Viscosidad, velocidad, geometría de la rasqueta, ángulo de contacto y presión pueden cambiar el comportamiento del sistema.



Y aparece una tentación bastante conocida:

apretar más la rasqueta.

No necesariamente.


Una presión excesiva puede modificar el ángulo efectivo de contacto, aumentar el desgaste de la cuchilla y terminar creando más problemas de los que intentábamos solucionar.

Con las rasquetas, más presión no significa automáticamente mejor dosificación.


Aunque algunas veces la suciedad… es suciedad

Tampoco hace falta convertir cada punto sobre el impreso en una investigación de CSI Flexografía.


Polvo procedente del material, restos de tinta seca, contaminación del circuito, suciedad sobre la plancha, partículas transportadas durante la producción o electricidad estática pueden acabar directamente en la zona de impresión.


Pero incluso en ese caso queda una pregunta interesante:

¿Por qué esa contaminación está llegando continuamente hasta allí?

Limpiar cada cierto número de metros permite seguir produciendo.

Conseguir que no tengamos que hacerlo es otra cosa.

Eso ya es solucionar el problema.


Prueba a cambiar la velocidad


La velocidad de máquina también puede ayudarnos a diagnosticar.

Si el defecto apenas existe trabajando despacio pero aparece o aumenta cuando aceleramos, acabamos de obtener información útil.


Al cambiar la velocidad también cambia el comportamiento de la tinta, la temperatura, la evaporación, la cámara, la rasqueta, el secado y la transferencia.


No significa que cualquiera de ellos sea automáticamente el culpable. Significa que tenemos una pista nueva.


Por eso interesa registrar cuándo aparece el defecto, no solamente hacerle una fotografía cuando ya está ahí.


Y sobre todo: una cosa cada vez


Esta probablemente sea la regla que más cuesta respetar.

Tenemos impresión sucia.

Paramos.

Limpiamos la plancha, cambiamos la rasqueta, bajamos un poco la viscosidad, tocamos presión y, ya que estamos, limpiamos el anilox.

Arrancamos.

Perfecto.

¿Qué estaba mal?

Ni idea.

Si queremos encontrar una causa, necesitamos modificar una variable cada vez y observar qué sucede.


De lo contrario podemos conseguir que el problema desaparezca sin haber aprendido absolutamente nada sobre él.


Y cuando vuelva —porque seguramente volverá— empezaremos otra vez desde cero.


Antes de limpiar, mira


Limpiar una plancha y conseguir inmediatamente una buena impresión demuestra una cosa:

que hemos limpiado la plancha.


No demuestra que hayamos encontrado la causa del problema.


Una tinta que seca demasiado rápido, por ejemplo, puede provocar acumulaciones alrededor de los puntos pequeños. Paramos, limpiamos y recuperamos inmediatamente la impresión.


Pero si las condiciones siguen siendo exactamente las mismas, el proceso vuelve a empezar.


Ahí está la diferencia entre hacer desaparecer un defecto y resolverlo.


La próxima vez que aparezcan pequeños puntos, manchas o suciedad sobre el impreso, antes de cambiar cinco parámetros merece la pena dedicar un minuto a observar.


Dónde aparece.

Cuándo aparece.

Cómo aparece.

Y, sobre todo, si vuelve a aparecer de la misma manera.

Porque muchas veces la impresión ya nos está dando pistas sobre dónde está el problema.

El primer paso es mirarlas antes de borrarlas con un trapo.



Fuentes





 
 
 

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