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La rasqueta flexográfica también evoluciona: nuevos materiales para un viejo problema.

Foto del escritor: Dpto. Editorial
Dpto. Editorial
hace 11 horas
3 min de lectura


Durante décadas, hablar de rasquetas en flexografía significaba hablar casi inevitablemente de acero, espesores, biseles y presión contra el anilox. La función sigue siendo la misma: eliminar la tinta de la superficie del anilox para que la cantidad transferida proceda fundamentalmente de sus celdas.


Pero en 2026 hay movimientos interesantes alrededor de una pieza aparentemente madura. La innovación está llegando desde nuevos polímeros, recubrimientos y cámaras más ligeras y rígidas.


¿Puede el polímero competir con el acero?


Ésta es probablemente una de las evoluciones más interesantes.

Tradicionalmente, las rasquetas plásticas tenían ventajas evidentes en seguridad y resistencia al desgaste, pero presentaban una limitación: conseguir una zona de contacto suficientemente pequeña y estable para dosificar anilox de alta lineatura con la precisión del acero.


Los polímeros de nueva generación intentan romper esa barrera.


Flexo Concepts presentó en 2026 desarrollos basados en polímeros avanzados y puntas mecanizadas de precisión —su tecnología MicroTip— con los que afirma conseguir una dosificación comparable a la del acero incluso sobre anilox de alta lineatura. Es una afirmación del propio fabricante y debe considerarse como tal, pero muestra claramente hacia dónde está evolucionando esta tecnología.  


El objetivo no es solamente aumentar la duración. También se busca reducir el riesgo de daños sobre el anilox y eliminar uno de los elementos cortantes que manipula diariamente el operador.


La rasqueta empieza a diseñarse para cada problema


El acero tampoco ha permanecido inmóvil.

Actualmente encontramos aceros con diferentes propiedades metalúrgicas, tratamientos superficiales y recubrimientos desarrollados para aplicaciones concretas. Blancos con elevada carga de dióxido de titanio, tintas metálicas, barnices y otras formulaciones abrasivas pueden provocar un desgaste muy diferente al de una tinta convencional.

Esto está cambiando incluso la filosofía de selección: una máquina no tiene por qué utilizar la misma rasqueta en todos sus cuerpos impresores.


FTA señala precisamente que geometría y material deben adaptarse a la aplicación. Una configuración adecuada para una cuatricromía puede no ser la mejor para un blanco de gran cobertura.  


Doctor blade y containment blade no son lo mismo


La generalización de las cámaras cerradas introdujo además otra cuestión que todavía genera cierta confusión.


Las dos rasquetas de una cámara tienen funciones diferentes.


La doctor blade realiza la dosificación. La segunda, denominada containment blade, debe principalmente mantener la tinta dentro de la cámara y permitir su retorno. Si esta segunda hoja empieza a trabajar como una rasqueta dosificadora puede aparecer el conocido back doctoring: la tinta se acumula en el exterior de la cámara hasta acabar goteando.


Por ello existen configuraciones que combinan una rasqueta dosificadora de acero o polímero técnico con una containment blade plástica más flexible.  


La evolución ya no está solamente en la rasqueta


Quizá lo más significativo sea que el desarrollo tecnológico se está desplazando hacia todo el conjunto rasqueta-cámara-anilox.


Las cámaras tradicionales de aluminio están encontrando alternativas fabricadas con materiales compuestos. Ya existen sistemas íntegramente realizados en fibra de carbono cuyo objetivo es obtener cámaras más ligeras pero, al mismo tiempo, suficientemente rígidas para mantener estable la geometría de contacto a lo largo de toda la anchura de impresión.  


En máquinas anchas esto no es un detalle menor. Menor peso facilita manipulación y limpieza, mientras que una mayor rigidez ayuda a evitar que las deformaciones de la cámara terminen compensándose con aquello que nunca debería utilizarse como solución universal: más presión contra el anilox.


Menos presión, más control


Durante mucho tiempo aumentar la presión ha sido una respuesta rápida cuando una cámara no doctoraba correctamente.

Pero es también una excelente manera de acelerar el desgaste.

La tendencia técnica es justamente la contraria: geometrías, materiales y sistemas de cámara capaces de mantener una zona de contacto estable utilizando la mínima presión necesaria.


La evolución de la rasqueta, por tanto, ya no consiste simplemente en fabricar una cuchilla que dure más.


Consiste en conseguir que dosifique de forma estable durante más tiempo, castigue menos al anilox, resulte más segura para el operador y forme parte de un sistema de entintado cada vez más controlado.


Después de medio siglo de evolución del anilox, las tintas, los clichés y las máquinas, incluso una humilde lámina apoyada contra un cilindro demuestra que todavía quedaba margen para innovar.



Fuentes:

Flexographic Technical Association (FTA) – Optimized Performance, Minimized Doctor Blade Wear

 
 
 

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