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Cuando un sólido no cubre bien en flexografía: por qué meter más presión no siempre funciona.

Foto del escritor: Dpto. Editorial
Dpto. Editorial
hace 4 horas
3 min de lectura

Un sólido que pierde intensidad, presenta zonas débiles o simplemente no consigue la densidad esperada es uno de esos problemas que invitan a realizar un ajuste casi automático en máquina: aumentar la presión de impresión.

A veces mejora. Y precisamente por eso es una solución peligrosa.

Porque si el origen del problema no está en el contacto entre cliché y soporte, aumentar la presión puede ocultarlo temporalmente mientras aparecen otros defectos: ganancia de punto, bordes marcados, deformación de la imagen o mayor desgaste del cliché.


La presión no crea tinta

Para que un sólido imprima correctamente tiene que llegar suficiente tinta al soporte y transferirse de forma uniforme.

El recorrido es sencillo sobre el papel:

tintero → anilox → cliché → soporte

Si cualquiera de esas transferencias falla, el sólido puede perder densidad.

Aumentar la presión únicamente modifica una parte del proceso: el contacto. No aumenta mágicamente el volumen útil del anilox ni la concentración de pigmento de la tinta.

Por eso, antes de tocar presiones conviene averiguar dónde se está perdiendo realmente la transferencia.


1. Empieza por el anilox

Si el anilox no entrega suficiente tinta, el resto de ajustes difícilmente solucionará el problema.

Hay que comprobar su volumen, su lineatura y, especialmente, su estado real.

Un anilox parcialmente obturado puede parecer perfectamente normal a simple vista y, sin embargo, transportar bastante menos tinta de la prevista.

También debe existir una relación adecuada entre el anilox utilizado y el trabajo que estamos intentando imprimir. El anilox apropiado para determinados detalles finos no tiene por qué ser el más adecuado para conseguir un sólido de alta densidad.


2. Comprueba la tinta

La viscosidad es importante, pero no debería convertirse en el único número que miramos.

Dos tintas con una viscosidad aparentemente correcta pueden comportarse de forma diferente dependiendo de su formulación, concentración, temperatura, condiciones de circulación o del soporte sobre el que se imprimen.

Si falta densidad, conviene comprobar que la tinta está trabajando dentro de las condiciones definidas para ese proceso antes de compensar el problema desde la máquina.

Añadir presión no añade pigmento.


3. Observa cómo moja el soporte

La tinta puede llegar correctamente hasta el cliché y aun así transferirse mal al material.

La energía superficial del soporte, su tratamiento, contaminación superficial o determinadas características del propio sustrato pueden afectar a la humectación.

En estos casos es especialmente fácil confundir un problema de transferencia con uno de presión.

Si el defecto cambia al cambiar de material, bobina o zona del soporte, tenemos una pista bastante más interesante que el número mostrado por el ajuste de presión.


4. Revisa cliché y montaje

El cliché también forma parte del sistema de transferencia.

Su superficie, dureza, estado, limpieza y la cinta utilizada para el montaje pueden influir en el comportamiento de un sólido.

Y aquí aparece otra trampa habitual: compensar mediante presión un problema originado en otro elemento.

Puede funcionar durante unos minutos.

Eso no significa que lo hayamos solucionado.


5. Ahora sí: comprueba la presión

Una vez descartadas las causas anteriores, tiene sentido verificar las presiones entre anilox y cliché y entre cliché y soporte.

La filosofía debería ser trabajar con la mínima presión necesaria para conseguir una transferencia estable.

Más presión no significa necesariamente más tinta.

Cuando el contacto ya es correcto, seguir aumentando la presión puede empezar a deformar la impresión en lugar de mejorarla.


Cambia una sola variable cada vez

Este principio parece elemental, pero en producción es fácil olvidarlo.

Si modificamos simultáneamente viscosidad, presión, velocidad y algún parámetro de tinta y el sólido mejora, hemos solucionado el trabajo inmediato…

pero probablemente no hemos descubierto qué estaba pasando.

La próxima vez tendremos que empezar otra vez desde cero.

Un diagnóstico útil consiste en aislar variables y observar qué efecto produce cada cambio.



NO TOQUES TODAVÍA

Antes de aumentar la presión porque un sólido imprime débil, comprueba al menos:

anilox → tinta → transferencia al soporte → cliché y montaje → presión

No siempre será ese el orden exacto para todas las máquinas, tintas y soportes. Pero obliga a hacer algo mucho más importante que mover un ajuste:

entender dónde se está perdiendo la tinta.

Porque en flexografía, cuando falta densidad, meter más presión puede cambiar el contacto.

Lo que no puede hacer es fabricar tinta donde no la hay.

 
 
 

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