En el PDF se lee. ¿Por qué en la etiqueta no?

En el PDF, la lista de ingredientes se lee sin esfuerzo. Sale la primera muestra de máquina y la «e» pierde parte de su trazo, los acentos apenas se ven y la línea que encajaba tan bien en el diseño cuesta leerla. ¿Qué ha cambiado al imprimir?
La letra blanca es un hueco
En una etiqueta de papel blanco, el texto en negativo se consigue dejando la forma de las letras sin tinta. Si la tinta del fondo invade un poco ese hueco por ambos lados, el trazo blanco se estrecha. Cuanto más fino sea, menos margen hay antes de que empiece a desaparecer.
En el esquema se ve la misma «e» ampliada. A la izquierda está el hueco original. A la derecha, el naranja marca la parte de ese hueco que ocupa la tinta. El blanco que queda es el trazo que todavía se distingue en la etiqueta.
Por eso dos tipografías del mismo tamaño pueden dar resultados distintos. Una letra de 7 puntos con trazos finos puede dar más problemas que otra del mismo cuerpo con trazos más robustos. En preimpresión, merece la pena medir el trazo blanco más estrecho y contrastarlo con el mínimo que admite ese trabajo.
Cuando el fondo lleva varias tintas
Imagina ese mismo texto sobre un negro compuesto por cian, magenta, amarillo y negro. Cada separación tiene su propio hueco para la letra. Si una tinta se desplaza ligeramente respecto a las demás, puede aparecer un borde de color y reducirse el blanco visible. Si el diseño lo permite, un fondo de una sola tinta evita ese problema de registro alrededor del texto.

Qué revisar antes de aprobar la tirada
En diseño, lee el texto a tamaño real. Si va justo, prueba una tipografía con trazos más robustos.
En preimpresión, comprueba las separaciones y confirma con el impresor el mínimo de trazo en negativo para esa máquina y ese soporte.
En máquina, si el hueco se cierra, revisa si hay exceso de presión o de aporte de tinta. Ajusta una variable cada vez y compara las muestras.
En la primera muestra de máquina, empieza por leer la línea más pequeña. Si tienes que adivinar alguna letra, ya sabes dónde poner el cuentahílos antes de dar el visto bueno.










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