top of page

Códigos 2D en packaging: que el móvil lo lea no basta.

hace 21 horas
3 min de lectura



Un envase puede tener un diseño impecable, colores estables y un acabado perfecto… y fallar en algo tan pequeño como su código de identificación. Con la evolución hacia los códigos bidimensionales, imprimir ese pequeño cuadrado exige tanta atención como cualquier otro elemento técnico del trabajo.


Para las empresas de flexografía, el reto empieza antes de fabricar el cliché: hay que saber qué contiene el código, cómo se imprimirá y cómo se comprobará su funcionamiento.


2027: una transición que conviene entender


La iniciativa Ambition 2027, impulsada por GS1 y la industria, busca que los sistemas de caja puedan leer y procesar tanto los códigos lineales actuales como los códigos 2D compatibles con sus estándares a finales de 2027.


Eso no significa que el EAN vaya a desaparecer de todos los envases en esa fecha. La transición será gradual y ambos formatos convivirán durante un tiempo. Tampoco cualquier QR que abra una página web sirve automáticamente para identificar un producto en caja: la estructura de los datos debe ser la adecuada.


El primer problema puede estar en el diseño


Un código necesita espacio, contraste y una ubicación que permita leerlo. Reducirlo hasta que encaje en el último hueco del arte final puede comprometer su funcionamiento.

Los pequeños cuadrados que forman el símbolo se denominan módulos. Su tamaño y el margen libre que rodea el conjunto —la zona de silencio— forman parte de sus requisitos técnicos.


Un fondo metalizado, una ilustración detrás o una combinación de colores poco adecuada pueden dificultar la lectura. GS1 recomienda negro sobre blanco como la combinación más fiable y desaconseja incorporar logotipos dentro de estos códigos. El diseño debe preservar su función.


Leer una muestra no equivale a verificarla


Apuntar con un teléfono y abrir correctamente el enlace es una comprobación útil, pero insuficiente para aprobar una producción.


La verificación evalúa la calidad del símbolo mediante parámetros normalizados. Permite detectar problemas que una lectura puntual puede pasar por alto y comprobar si el código cumple los requisitos de su aplicación.


En flexografía, esto invita a revisar cómo llegan los módulos al soporte: bordes definidos, espacios abiertos y geometría conservada. La muestra relevante es la impresa sobre el material real y con los acabados que llevará el producto. El PDF aprobado es solo el principio.


¿Puede imprimirse todo con el mismo cliché?


Depende de los datos. Un código con una identificación de producto que se repite en toda la tirada puede preimprimirse como un EAN convencional.


Si incorpora un lote o una fecha que cambian, hay que resolver cuándo se conocen esos datos y en qué etapa se imprimirán. Puede ser necesario combinar la impresión del envase con un sistema de marcaje variable en producción o envasado. Esa decisión debe acordarse antes de preparar el trabajo.


La oportunidad para el impresor está en ofrecer algo más que una reproducción visual correcta: ayudar al cliente a obtener un código que funcione en su uso previsto.


Porque un envase bien impreso también tiene que dejarse leer.


Fuentes:




 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page