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El color era perfecto al arrancar… ¿qué ha pasado 5.000 metros después?

hace 2 días
3 min de lectura

La máquina arranca, el impresor ajusta los colores, comprueba las densidades y da el visto bueno a la producción. Todo parece perfecto.

Sin embargo, unos miles de metros después, aparece el problema: el color ya no coincide con la muestra aprobada.

¿Ha cambiado la tinta? ¿El anilox? ¿La presión? ¿La velocidad?

En flexografía, la estabilidad del color depende de múltiples variables que interactúan durante toda la tirada. Conocerlas permite corregir desviaciones sin recurrir continuamente a modificar la formulación de las tintas.


1. La viscosidad: una variable fundamental

En las tintas líquidas flexográficas, la viscosidad influye directamente en su comportamiento y transferencia.

Durante la producción, especialmente con tintas base disolvente, la evaporación puede modificar la viscosidad y la concentración de los componentes de la tinta.


¿Qué podemos observar?

Variaciones en la intensidad del color, cambios en la transferencia y posibles problemas de impresión.

Solución: controlar periódicamente la viscosidad y mantenerla dentro del intervalo recomendado por el fabricante, utilizando sistemas automáticos cuando estén disponibles.


2. La temperatura también imprime

La temperatura afecta a la viscosidad y al comportamiento de las tintas.

Una tinta que trabaja correctamente al comenzar la jornada puede comportarse de forma diferente cuando aumenta su temperatura durante la producción.

Por eso, medir únicamente la viscosidad sin considerar la temperatura puede conducir a interpretaciones equivocadas.

Solución: registrar ambas variables y procurar mantener condiciones de trabajo estables.


3. El anilox: el gran protagonista

El anilox determina, junto con otros factores, la cantidad de tinta que puede transferirse al sistema de impresión.

Un anilox parcialmente obstruido puede reducir su capacidad efectiva de transferencia y provocar pérdidas de intensidad.

También pueden aparecer diferencias entre cuerpos de impresión si sus condiciones de limpieza o desgaste son distintas.

Solución: verificar la limpieza y el estado del anilox antes de modificar la tinta. Añadir pigmento no soluciona un problema mecánico de transferencia.


4. Las presiones de impresión

En flexografía, aumentar la presión no significa necesariamente mejorar la impresión.

Una presión excesiva puede incrementar la ganancia de punto, deformar los elementos impresores y modificar la reproducción tonal.

Por el contrario, una presión insuficiente puede provocar una transferencia incompleta.

Solución: trabajar con la mínima presión efectiva y comprobar que los ajustes se mantienen estables durante la tirada.


5. La velocidad de máquina

Una modificación de velocidad puede alterar las condiciones de transferencia, secado y comportamiento de la tinta.

El resultado dependerá del sistema de impresión, el sustrato, la formulación y las condiciones de secado.

Por tanto, no existe una regla universal según la cual aumentar la velocidad oscurezca o aclare siempre el color.

Solución: validar el color a la velocidad real de producción y evitar aprobar una muestra únicamente a velocidad reducida.


6. El soporte también influye

No todo depende de la tinta.

Las diferencias de tensión superficial, absorción, tratamiento superficial o características ópticas del material pueden modificar el aspecto final de la impresión.

Un mismo color puede presentar diferencias visuales sobre dos soportes distintos, incluso manteniendo condiciones de máquina similares.

Solución: comprobar las características del material y utilizar siempre el soporte definitivo para validar el resultado.


Antes de tocar la tinta, comprueba la máquina

Cuando aparece una desviación de color, la reacción inmediata suele ser corregir la tinta.

Pero conviene seguir un orden:

  1. Verificar las condiciones de medición del color.

  2. Comprobar viscosidad y temperatura.

  3. Revisar el estado del anilox.

  4. Confirmar presiones y velocidad.

  5. Verificar las características del soporte.

  6. Ajustar la formulación únicamente cuando las demás variables estén controladas.

Una corrección de tinta realizada para compensar un problema mecánico puede provocar nuevas desviaciones cuando desaparezca la causa original.


Conclusión

La estabilidad del color en flexografía no depende exclusivamente de conseguir una buena muestra inicial.


El verdadero objetivo es mantener esa muestra durante toda la producción.

Controlar las variables del proceso, registrar los parámetros y trabajar con procedimientos repetibles permite reducir desperdicios, evitar paradas y mejorar la consistencia entre tiradas.


Porque conseguir el color correcto en los primeros metros es importante.


Conseguir que siga siendo correcto 50.000 metros después es lo que distingue un proceso verdaderamente controlado.


Fuentes:

  • ⁠FTA — Flexographic Technical Association

  • ⁠Troika Systems — Medición y control de anilox

  • ⁠X-Rite — Medición y gestión del color

  • ⁠Esko — Control del proceso de preimpresión

 
 
 

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