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Polymount Film Cleaner: una segunda vida para el film de arranque.

hace 1 hora
2 min de lectura

Eliminar la tinta de una bobina ya impresa para utilizarla en otra puesta a punto. Esa es la propuesta de Polymount para recuperar un material que normalmente termina entre las mermas.


En flexografía, preparar un trabajo también significa consumir soporte. Mientras se ajustan registro, presiones y color, pasan metros por la máquina que no formarán parte del pedido. La pregunta es interesante: ¿y si ese film pudiera servir para el siguiente arranque?


La Polymount Film Cleaner elimina la tinta del film impreso para permitir su reutilización en nuevas puestas a punto. El fabricante también plantea el destintado como una etapa previa al reciclaje del material.


Cómo funciona

La bobina se desenrolla y el film recorre varios bucles dentro de un tanque con Polywash, el líquido de limpieza desarrollado por Polymount. Después pasa por un aclarado con agua y una etapa de secado, hasta obtener una bobina limpia y seca.


La web actual anuncia velocidades de hasta 100 metros por minuto y compatibilidad con tintas al agua y al disolvente. Son prestaciones declaradas por el fabricante: para valorar una aplicación concreta, conviene comprobarlas con el material y la tinta que utiliza realmente la planta.


El tratamiento del líquido también forma parte del proceso. La documentación de Polymount describe una filtración de flujo cruzado que separa las partículas de tinta y permite recircular el producto de limpieza. La tinta retirada se concentra en un depósito de residuos: se recupera el soporte, pero sigue existiendo una corriente residual que gestionar.



¿Cuántas veces puede reutilizarse?


En la información publicada por la Flexographic Technical Association con motivo de su premio de sostenibilidad de 2017, Polymount hablaba de entre cinco y diez usos por bobina, siempre que el material permaneciera sin daños. Es una referencia histórica del fabricante, no una garantía aplicable a cualquier film o condición de trabajo.


Desde el punto de vista de producción, esa distinción importa. Recuperar un soporte para ajustes no demuestra, por sí solo, que pueda destinarse a cualquier pedido

comercial. Tampoco sustituye la validación del trabajo sobre su material definitivo.



Dónde puede estar el ahorro


La cuenta útil consiste en comparar cuánto soporte nuevo se evita consumir con cuánto cuesta recuperarlo. Deben entrar la limpieza, el secado, la manipulación, el mantenimiento y la gestión de los residuos, además de la inversión.


Por eso, una evaluación razonable empezaría con bobinas reales de la planta: medir metros recuperables, velocidad efectiva, consumos y comportamiento en el siguiente arranque. El dato decisivo sería el coste por metro efectivamente reutilizado.


Polymount ofrece además una versión Film Cleaner Compact, con dos tanques y menor ocupación de espacio, orientada a impresores de flexografía y huecograbado.




La propuesta abre una posibilidad concreta: que parte del material consumido al preparar un trabajo pueda ayudar a preparar el siguiente. Su valor industrial se demuestra cuando esa segunda vida funciona tanto en máquina como en las cuentas.


Fuentes:

 
 
 

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