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¿Tinta flexográfica hecha con residuos de café? Ya se está imprimiendo a escala industrial.

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Dpto. Editorial
hace 2 horas
4 min de lectura


Una innovación desarrollada en Finlandia transforma corrientes residuales del tostado de café en colorantes para tintas base agua. En agosto de 2026 dio un nuevo paso: imprimir bolsas de papel en condiciones industriales.


Una bolsa de café puede terminar impresa con un colorante procedente del propio proceso de producción del café.

Puede parecer una curiosidad de laboratorio, pero detrás hay un proyecto que lleva aproximadamente dos años evolucionando desde la investigación hasta las pruebas industriales.

El desarrollo está liderado por Tampere University of Applied Sciences (TAMK), junto con Natural Indigo Finland, BioInk y Meira. En su última fase han participado también el fabricante de tintas Siegwerk y Hornung Verpackungen.


Del residuo al colorante


El punto de partida son corrientes secundarias generadas por la industria cafetera de Meira.

A partir de ellas se obtienen colorantes biobasados que posteriormente pueden incorporarse a una formulación de tinta.

Aquí conviene hacer una distinción importante: no estamos hablando simplemente de triturar café y convertirlo en tinta.

El componente procedente del café es el colorante. Para convertirlo en una tinta industrial hacen falta otros componentes y una formulación adecuada.

En este proyecto, Siegwerk ha utilizado el colorante dentro de una tinta base agua junto con un barniz técnico con alto contenido de materias primas renovables utilizado como ligante.

Según la información publicada por los responsables del proyecto, la tinta no genera emisiones de compuestos orgánicos volátiles (VOC).


Y aquí entra la flexografía


La primera demostración industrial importante llegó en 2025.

El colorante procedente del café se utilizó entonces en una tinta base agua para imprimir mediante flexografía sobre packaging de base fibra.

Cabassi realizó la impresión industrial sobre material Paptic®, demostrando que el desarrollo podía salir del laboratorio y funcionar en un entorno productivo real.

Durante 2025 y 2026, el grupo de investigación Biocolores de TAMK y sus socios continuaron trabajando en aspectos como la intensidad del color y el comportamiento técnico de la formulación.

En marzo de 2026, el proyecto recibió además el premio de la competición Sustainable Innovations celebrada durante PacTec en Helsinki.

Pero faltaba otro paso.

De la prueba industrial a una aplicación comercial


En agosto de 2026, TAMK, Natural Indigo Finland, BioInk, Meira, Siegwerk y Hornung Verpackungen realizaron una nueva producción utilizando la tinta base agua formulada con colorantes obtenidos de las corrientes residuales del café.

Esta vez la aplicación fueron bolsas de papel de fondo cruzado.

Según TAMK, la prueba consiguió una excelente calidad de impresión, compatibilidad con el proceso y buen comportamiento bajo condiciones reales de producción.

Los responsables consideran que el resultado demuestra la viabilidad técnica y comercial necesaria para continuar escalando industrialmente la tecnología.

Es un cambio importante.

Ya no estamos únicamente ante la pregunta de si es posible obtener un colorante aprovechable a partir de un residuo industrial.

La pregunta empieza a ser si ese colorante puede incorporarse a una tinta y sobrevivir a las exigencias de una producción real.

Y la respuesta, al menos para esta aplicación, empieza a ser afirmativa.


Mucho más interesante que imprimir “con café”


La anécdota resulta irresistible: imprimir una bolsa utilizando residuos procedentes del café.

Pero técnicamente hay algo bastante más interesante detrás.

Buena parte del esfuerzo para aumentar el contenido renovable de las tintas se ha concentrado tradicionalmente en componentes como resinas, vehículos y ligantes.

Este proyecto introduce esa misma lógica en otro componente fundamental: el colorante.

Además, convierte una corriente secundaria procedente de otra industria en materia prima para impresión.

Los materiales utilizados en el proyecto habían sido destinados anteriormente, entre otros usos, a recuperación energética. Ahora existe la posibilidad de convertirlos en recursos renovables de mayor valor añadido.

Eso acerca bastante el concepto de economía circular a algo tangible.

Un residuo de una industria termina formando parte del producto utilizado por otra.


Pero una tinta sostenible sigue teniendo que imprimir.


Y aquí aparece probablemente la parte más interesante desde el punto de vista flexográfico.

El origen renovable de un colorante no elimina ninguno de los problemas habituales de una tinta.

Tiene que transferirse correctamente.

Tiene que mantener estabilidad durante la tirada.

Debe proporcionar una intensidad de color suficiente.

Tiene que secar correctamente sobre el soporte.

Y debe funcionar dentro de las condiciones reales de máquina.

En otras palabras, vuelven a aparecer viejos conocidos de cualquier impresor flexográfico:

anilox, volumen transferido, viscosidad, secado, sustrato, velocidad y estabilidad del proceso.

Precisamente por eso resulta relevante que este proyecto haya pasado del laboratorio a diferentes pruebas industriales.

La innovación no consiste solamente en conseguir color a partir de un residuo.

Consiste en conseguir que ese color pueda imprimirse.


¿Veremos más tintas de este tipo?


Todavía sería prematuro interpretar este proyecto como una sustitución inmediata de los pigmentos convencionales utilizados actualmente por la industria.

Lo demostrado hasta ahora es bastante más concreto.

Determinados colorantes obtenidos de corrientes residuales del café pueden incorporarse a tintas base agua y utilizarse satisfactoriamente en aplicaciones industriales sobre packaging de fibra.

Los participantes en el proyecto consideran que existe potencial para ampliar su utilización y continuar escalando la tecnología.

Y eso abre una posibilidad interesante.

Quizá las tintas del futuro no cambien únicamente por utilizar mejores resinas, consumir menos energía, reducir determinadas emisiones o facilitar el reciclaje del envase.

También podría cambiar de dónde obtenemos el color.

Hoy son residuos procedentes de la producción del café.


Mañana podrían ser otras corrientes secundarias de industrias que hasta hace muy poco nunca habríamos relacionado con una máquina flexográfica.

Porque el origen del pigmento puede ser revolucionario.

Pero al final tiene que imprimir.


Fuentes

Tampere University of Applied Sciences (TAMK) — From coffee side stream to paper bags: Finnish circular economy innovation takes the next step. Publicado el 2 de septiembre de 2026.⁠Consultar fuente original de TAMK

Flexographic Technical Association (FTA) — From Coffee Side Stream to Ink to Flexo-Print Paper Bags. Publicado el 4 de septiembre de 2026.⁠Consultar artículo de FTA

Tampere University of Applied Sciences (TAMK) — Coffee waste turned into ink: Finnish collaboration pioneers sustainable packaging innovation. Publicado el 22 de mayo de 2025. Documenta la primera prueba industrial mediante impresión flexográfica sobre Paptic®.⁠Consultar el antecedente de 2025

Tampere University of Applied Sciences (TAMK) — Printing ink extracted from coffee wins the Sustainable Innovations competition at PacTec Fair. Publicado el 16 de marzo de 2026.⁠Consultar información sobre PacTec 2026

 
 
 

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