Flexografía sobre plástico reciclado: ¿se acabaron las limitaciones de impresión?
La evolución de las tintas, los fotopolímeros y los sistemas de tramado está permitiendo obtener resultados cada vez más exigentes sobre películas con un elevado contenido de material reciclado.

Durante años, imprimir sobre películas plásticas recicladas ha representado un desafío para la industria del envase flexible. La presencia de impurezas, las variaciones de transparencia y las irregularidades superficiales podían comprometer la reproducción de imágenes, especialmente cuando se exigían altas lineaturas, fondos uniformes o una buena definición de los detalles.
Sin embargo, los avances tecnológicos están modificando este escenario.
Resultados prometedores con más del 90 % de material reciclado.
En mayo de 2026, un encuentro técnico celebrado en Alemania reunió a diferentes empresas del sector para demostrar las posibilidades actuales de la flexografía sostenible.
Durante las pruebas se realizaron impresiones sobre películas de polietileno con más del 90 % de contenido reciclado posconsumo (PCR).
Los resultados mostraron que es posible obtener una reproducción gráfica de alta calidad incluso sobre soportes que tradicionalmente se reservaban para aplicaciones menos exigentes, como bolsas de transporte y embalajes industriales.
Eso no significa que cualquier película reciclada permita conseguir automáticamente los mismos resultados. La composición y calidad del material continúan siendo determinantes.
La clave no está en una sola tecnología.
Uno de los aspectos más interesantes de estas pruebas es que los avances no proceden exclusivamente de la máquina de impresión.
La mejora depende de la combinación de diferentes elementos:
Fotopolímeros: tecnologías de plancha capaces de reproducir puntos pequeños y mantener una transferencia estable.
Anilox: selección adecuada del volumen y geometría para controlar la aportación de tinta.
Tintas: formulaciones adaptadas a las características superficiales del soporte.
Preimpresión: tramados y curvas de compensación ajustados a las condiciones reales de producción.
Estabilidad de máquina: control de presión, registro y tensión de banda.
En otras palabras, una película reciclada no necesita únicamente una buena tinta. Necesita un proceso de impresión correctamente caracterizado.
El PPWR acelera esta transformación.
El nuevo Reglamento europeo de envases y residuos de envases (PPWR), aplicable de manera progresiva desde el 12 de agosto de 2026, refuerza la transición hacia envases reciclables y el uso de contenido reciclado.
Sus exigencias se introducirán en distintas fases, con importantes objetivos previstos a partir de 2030 y condiciones que dependen del tipo de envase y material.
Para los fabricantes de envases flexibles, esta evolución supone un reto técnico: mantener la calidad visual mientras se modifican las estructuras y materias primas.
La flexografía deberá adaptarse a soportes cada vez más diversos sin comprometer la productividad.
¿Estamos ante una nueva etapa?
Las demostraciones realizadas durante 2026 indican que la impresión de calidad sobre películas con elevado contenido reciclado está avanzando significativamente.
Pero conviene diferenciar una demostración técnica de una producción industrial repetible.
El verdadero reto será conseguir los mismos resultados de manera estable, a velocidades comerciales y con materiales procedentes de diferentes lotes.
La flexografía sostenible no consistirá únicamente en imprimir sobre materiales reciclados, sino en hacerlo con calidad, eficiencia y procesos reproducibles.
Y esa transformación ya está en marcha.










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