La flexografía ya no compite solo en velocidad: la nueva batalla está en la eficiencia.
La automatización, la reducción de desperdicios y los nuevos sistemas de preimpresión están transformando la industria flexográfica. Las últimas inversiones tecnológicas confirman que producir mejor empieza a ser tan importante como producir más rápido.

Una nueva forma de entender la productividad
Durante décadas, la velocidad máxima de impresión ha sido uno de los principales argumentos comerciales de los fabricantes de maquinaria flexográfica.
Sin embargo, el sector está experimentando un cambio de prioridades.
Hoy, una máquina competitiva debe ofrecer algo más que metros por minuto: estabilidad de registro, cambios de trabajo rápidos, menor desperdicio de material y un control preciso del proceso.
La rentabilidad ya no depende únicamente de cuánto puede imprimir una máquina, sino de cuánto tiempo consigue producir correctamente.
Südpack refuerza su capacidad flexográfica.
Una muestra de esta transformación llega desde Polonia.
El fabricante alemán Südpack ha reforzado su centro de producción de Kłobuck con una nueva instalación flexográfica de alto rendimiento, puesta en funcionamiento en septiembre de 2026.
La inversión busca mejorar la automatización, la flexibilidad productiva y la eficiencia de los procesos.
Su importancia va más allá de la incorporación de maquinaria.
En un mercado caracterizado por tiradas variables, exigencias de calidad y presión sobre los costes, reducir los tiempos de preparación y las mermas puede representar una ventaja competitiva decisiva.
Cada metro de material desperdiciado durante un ajuste supone un coste. Cada minuto de máquina detenida también.
La revolución empieza antes de imprimir
La evolución tecnológica también está llegando a la preimpresión.
Esko presentó recientemente Quartz Thermal Screens, una solución que amplía las posibilidades de su tecnología de tramado para planchas flexográficas producidas mediante procesos térmicos.
Estos desarrollos buscan mejorar la reproducción gráfica y ampliar las posibilidades del proceso flexográfico.
Pero también recuerdan algo fundamental: la calidad de impresión comienza mucho antes de que el material entre en máquina.
La preparación de archivos, el tramado, la fabricación de planchas y la configuración de impresión forman parte de una misma cadena de calidad.
Una deficiencia en cualquiera de estas etapas puede traducirse en ajustes adicionales, desperdicios o resultados inconsistentes.
Automatización e impresión híbrida
BOBST también ha mostrado avances en soluciones que combinan tecnologías digitales y flexográficas con sistemas de acabado y control de calidad.
La integración de procesos permite reducir intervenciones manuales y mejorar la continuidad productiva.
Esto no significa que la impresión digital vaya a sustituir a la flexografía.
Ambas tecnologías pueden complementarse según las características del trabajo, el volumen de producción y las necesidades del cliente.
La tendencia apunta hacia instalaciones más conectadas, flexibles y capaces de adaptarse a diferentes escenarios productivos.
La sostenibilidad también exige eficiencia
El nuevo Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), aplicable de forma general desde agosto de 2026, añade otra dimensión a esta transformación.
La industria deberá adaptarse progresivamente a nuevas exigencias relacionadas con la sostenibilidad y la circularidad de los envases.
Para los impresores flexográficos, esto supone prestar mayor atención al consumo de materiales, la compatibilidad con nuevos sustratos y la reducción de residuos durante la producción.
La sostenibilidad deja de ser únicamente una cuestión medioambiental para convertirse también en un factor de competitividad industrial.
El futuro se mide en producción útil
La evolución del sector apunta hacia una conclusión clara.
La velocidad seguirá siendo importante, pero no será suficiente para determinar la competitividad de una instalación.
La automatización, la estabilidad del proceso, la calidad y la reducción de desperdicios tendrán un peso cada vez mayor.
La flexografía del futuro no será necesariamente la que imprima más rápido, sino la que consiga producir más trabajo útil con menos recursos.
Y esa transformación ya está en marcha.
Fuentes: Südpack · Comisión Europea — Reglamento de envases











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